Deportes sin fanáticos: ¿cuáles son las implicaciones?

Varios expertos en deporte creen que la falta de fans podría afectar el partido, no porque los fanáticos hagan que los equipos se animen, sino por el efecto que los fans tienen sobre el arbitraje

El coronavirus detuvo casi por completo la vida de los ciudadanos, salir al cine o al parque quedó prácticamente vetado, esto sin hablar de los encuentros deportivos, lugares en los que se congregaban un gran número de fanáticos y que tras la medida de distanciamiento físico, quedaron en el olvido.

Tal es el caso del TD Garden en Massachusetts, un pabellón deportivo que no solo sirve de sede para los Boston Celtics de la NBA y los Boston Bruins de la NHL sino también para la presentación de múltiples artistas y agrupaciones musicales. El estadio se encuentra actualmente cerrado y hasta la fecha no se sabe cuando los fanáticos de ambos equipos volverán a ocupar las gradas para apoyar a sus jugadores.

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Lo que sí se sabe es que existe un acuerdo casi unánime para que los juegos se reanuden en el país y por supuesto en el estado, bajo la modalidad a puerta cerradas, sin fanáticos. Una medida que no solo perjudica a la fanaticada sino también a los jugadores… pues surge la gran pregunta ¿cómo lo tomarían los atletas? ¿afectaría su desempeño el tener las bancas vacías? “varios expertos aseguran que sí, pero no necesariamente porque los fanáticos hagan que los equipos se animen, sino por el efecto que los fans tienen sobre el arbitraje”, reseñó el Globe.

Información fue confirmada por Tobias Moskowitz, un economista y profesor de finanzas de Yale, además de coautor de "Scorecasting: Las influencias ocultas detrás de cómo se juegan los deportes y se ganan los juegos". En su investigación, Moskowitz estudió “la influencia que la ventaja de la cancha propia tiene en los resultados de un juego”, observando varias variables como “el apoyo de los aficionados, los viajes y la familiaridad con los lugares de juego”.

"Lo que encontramos fue que nada de eso realmente importaba", indicó Moskowitz al Globe. "El principal impacto en la ventaja de la cancha es realmente el impacto que tiene el comportamiento de los aficionados en los árbitros”. Esto según el profesor y economista se debe a que los los árbitros “ven las cosas a la manera del equipo local, especialmente en las jugadas muy reñidas que son difíciles de determinar”, en ese momento se toma en cuenta “la psicología y el deseo de aliviar la presión social de la gente que grita”, aseguró.

“Cuando 20,000 fanáticos lo ven de una manera y el árbitro no está seguro de cuál es la decisión correcta a tomar, el comportamiento de los fans tiende a influir en su perspectiva”, dijo.

Tras estos hallazgos, Moskowitz indicó que el mayor impacto en el arbitraje lo percibió en los partidos de baloncesto y fútbol que estudio. En el caso de los partidos de baloncesto los tiros libres, los problemas de falta y las llamadas de bloqueo/carga pueden alterar un poco el equilibrio del partido, pero nunca de la misma forma que lo hace el fútbol, donde los efectos de la fanaticada son severos. “Un penal o una tarjeta roja que deja a un equipo con un jugador menos, puede terminar siendo aplastante en el partido”.

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Por su parte Kostas Pelechrinis, profesor asociado de la Facultad de Informática e Información de la Universidad de Pittsburgh aseguró que “los road teams pueden verse afectados negativamente por los viajes, pero también concluyó que el efecto de los aficionados en los oficiales parece tener las mayores consecuencias”.

"Creo que será interesante", dijo Pelechrinis al referirse a los juegos sin fanáticos. "Espero que reduzca el impacto de oficiar. El oficiar será más justo, si pensamos que es un poco injusto ahora. Pero si, por ejemplo, la NBA pone a todos en un lugar neutral, entonces estás perdiendo el impacto del viaje. Así que cuando pierdes eso y los árbitros [siendo influenciados por los aficionados], tal vez sea una competencia más justa", indicó.

Según indicó Pelechrinis al Globe, no existen formas concretas de medir los efectos psicológicos que los aficionados tienen en los jugadores, pero sí se puede afirmar que los deportistas se entusiasman con ellos.