¿Era cocaína colombiana? El misterio de un megacargamento en Nueva York

Autoridades de EEUU dicen que llegó desde Buenaventura, pero la embarcación salió de Chile. La Vicepresidencia pidió "no afectar el nombre de Colombia".

"Un manifiesto de envío decía que el contenedor llevaba frutos secos. Adentro había 3,200 libras de cocaína", así tituló The New York Times la noticia del mayor cargamento que se ha incautado en Nueva York en los últimos 25 años. En su edición del lunes pasado, el diario reportó que las autoridades estaban haciendo una inspección de rutina a bordo del buque MSC Carlotta cuando notaron un contenedor con señales de desgaste en una de sus puertas. Eso les llamó la atención.

Se suponía que encontrarían un cargamento de frutos secos, pero lo que realmente apareció al frente de los agentes fueron 60 bultos -1.400 kilos- de cocaína, avaluados sobre los 77 millones de dólares. Quedaron sorprendidos. Encontrar este tipo de megacargamentos no es usual en Estados Unidos. Los hay incluso más grandes, pero generalmente embarcados hacia las rutas europeas. ¿De dónde venía la droga? ¿Qué organización era tan osada como para mandar tanta a uno de los principales complejos portuarios del mundo?

Las primeras respuestas apuntaron a Colombia. Las versiones de las autoridades de aduana de Estados Unidos, recogidas por The New York Times, aseguraban que el barco de bandera liberiana había partido desde Buenaventura. Sin embargo, cuando la Policía Antinarcóticos de Colombia analizó la ruta del buque, no encontró registro de su paso por el país.

El Carlotta zarpó del puerto de San Antonio de Chile el 9 de febrero pasado. Tres días después llegó a Callao, en Perú, y el 17 estaba en Colón, Panamá. Su siguiente arribo fue a Bahamas y finalmente a Nueva York, el 26 de febrero pasado. Dos días después, las autoridades gringas descubrieron el cargamento.

Marta Lucía Ramírez había estado esta semana en Nueva York, atendiendo la reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas. Este jueves, la vicepresidencia se pronunció sobre el cargamento. Hizo "un llamado especial para que se tenga el buen cuidado de no afectar el nombre de Colombia cuando no existen razones para afirmar que el mencionado buque con bandera liberiana pasó por Colombia o venía de Colombia cargado de droga".

A su vez, la vicepresidencia dijo que dará todo el apoyo para identificar la procedencia de la cocaína. Sin embargo, las autoridades de Estados Unidos han mantenido su versión, ante los medios de comunicación, de que la droga salió del puerto vallecaucano, y dicen que las investigaciones continúan para establecer la organización que la mandó.

Lo concreto es que pocas estructuras tienen la capacidad de armar cargamentos de esta magnitud. Los hallazgos de contenedores con mucha más droga -hasta por encima de las 10 toneladas- son más o menos frecuentes. La mayoría parten de Turbo, puerto sobre el Caribe que es controlado por el Clan del Golfo. Pero generalmente su rumbo es hacia Europa, un mercado más rentable actualmente para los narcos que Estados Unidos.

La droga que sale de Colombia hacia Norteamérica suele ser embarcada desde distintos puntos del Pacífico, pero especialmente en Tumaco. Ese enclave es dominado por las disidencias de las Farc que mantienen negocios con los carteles mexicanos. A veces hacen tránsito por Ecuador, donde los controles marítimos son menores, o salen directamente hacia Centroamérica, para dar luego el salto a Estados Unidos. Esas cargas son mucho más frecuentes, pero también más pequeñas, y se mueven buena parte de su trayecto a bordo de lanchas rápidas.

Algunos embarques se hacen en altamar, hasta donde las lanchas llevan la droga que se monta a naves más grandes. Por otro lado, también hay una ruta en auge y controlada por narcos colombianos hacia Chile, desde donde partió el Carlotta.

De momento, el caso acapara la atención en Nueva York, donde no tenían noticia de una incautación de este tamaño desde hace décadas. Las pistas que se han hecho públicas no son contundentes para resolver el misterio del origen de la droga. Pero Colombia no quiere dejarse cargar ese bulto.

Por Semana.com