Pan con moho o “nacido”, ¿qué ocurre si te lo comes?

Después de algunos días, el pan guardado en la despensa comienza a presentar manchas verdes o azules originadas por hongos

Imagínate la siguiente situación: compras algunas porciones de pan francés o de caja, lo llevas a casa, consumes un poco y el resto lo guardas en una bolsa o un recipiente. Pasado uno o varios días decides comer otra ración, pero después de darle un par de mordiscos te llevas la sorpresa de que el producto tiene tiene unas manchas verdes y azuladas. ¡Tiene moho! Seguramente te entra la angustia y te preguntas ¿qué me pasará?

La respuesta, en el caso del pan con moho, es nada o casi nada. Según Edwin Balmore Ardón, médico internista, el tipo de moho más común que se encuentra en el pan es el penicillium, el cual es prácticamente inofensivo siempre y cuando el sistema inmunitario funcione como se debe y la persona no sea alérgico a él.

“El que este tipo de moho no sea potencialmente peligroso para la salud no quiere decir que sea saludable. Lo más recomendable es no comérselo; tampoco es recomendable retirar las partes con manchas y comerse el resto. Lo ideal es tirarlo a la basura. No importa si eres alérgico o no, lo mejor es deshacerse del pan”, reitera el doctor Ardón.

Según el especialista, las manchas oscuras son solo la parte visible de la colonia de hongos; bajo ella hay un complejo entramado de raíces llamadas hifas que no se aprecian a simple vista y que ocupan mucha más superficie.

Existen decenas de miles de especies de moho que están presentes en otros alimentos y que pueden ser peligrosos para la salud, ya que generan micotoxinas, que no son otra cosa que sustancias tóxicas generadas de forma natural por el hongo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los hongos productores de micotoxinas suelen crecer en numerosos alimentos, tales como cereales, frutas desecadas, frutos secos y especias.

Se conocen alrededor de 400 micotoxinas y algunas de ellas son potencialmente mortales. Otras no son peligrosas si se comen una o dos veces, pero si se hace de forma continua pueden ser muy perjudiciales para el hígado o los riñones.

En general, cuando más blando y suave sea el alimento, más posibilidades hay de que las hifas del moho hayan enraizado muy profundo y afectado a todo el alimento. Esa es la razón por la que no se recomienda retirar el moho de la superficie de, por ejemplo, un bote de mermelada y comerse lo que queda debajo. Lo más probable es que esté contaminado también.

Alimentos que debes desechar

Según la OMS, entre los alimentos que deben ser descartados inmediatamente si se se detectan moho en su superficie están los embutidos y carnes ahumadas como tocino o salchichas, cualquier carne cocinada o guisada, granos, legumbres, pasta, quesos blandos, yogur, cremas, quesos para untar, mermeladas, frutas y verduras blandas, como melocotones y tomates, y frutos secos.

Los únicos alimentos que pueden salvarse una vez el moho crece en ellos son algunos quesos, entre ellos el queso azul, y carnes saladas muy duras (jamón curado, por ejemplo).